| | | | |  | | | Argentina: Celulosa Piray, el difícil retorno a la normalidad. La planta de celulosa de Piray es considerada como una de las fábricas más contaminantes de la Argentina, por su actual proceso industrial. Dura ha sido la tarea de sacar adelante la controvertida productora de pulpa ubicada en Puerto Piray. La vieja planta, que data de 1942 con maquinaria de baja tecnología y controles manuales, ha enfrentado durante su vida muchos cuestionamientos ambientales, problemas de administración y cierres temporales. El último se produjo hace más de un año y su continuidad estaba seriamente en duda. La planta pertenece a Celulosa Campana y ha funcionado bajo varias administraciones en modalidad de arriendo desde 1998, la última Benfide S.A. Sobre todas ellas existen procesos por incumplimientos en la legislación ambiental vigente por infracciones a la ley 2.267 de Habilitación Industrial y la 3.664 de Residuos Peligrosos, y ha enfrentado cierres por ello. En junio de 2008, Benfide informó a los trabajadores que había solicitado al Ministerio del Trabajo el procedimiento preventivo de crisis y suspendía al personal por 180 días sin goce de sueldo. La empresa no había sido capaz de cumplir un cronograma de mejoras acordada con la autoridad ambiental y se calculaba que era necesario 32 millones de pesos argentinos (unos US$ 9.330.000) para retomar la marcha por la necesidad de implementar importantes mejoras en sus sistemas productivos (tratamiento de efluentes e instalación de evaporadores) para mitigar el daño ambiental de sus procesos.  |
El Gobierno de Misiones, por el hecho de ser Celulosa Piray una fuente de trabajo importante para la localidad, decidió apoyar el reinicio de las operaciones por medio de la formación de una cooperativa de sus propios trabajadores y aportando 3 millones de pesos en un crédito, cerca de US$ 800 mil. La Cooperativa de Trabajo Industria Piray Limitada pretende de esta forma capitalizar las deudas salariales de los propios trabajadores. A la fecha se han entregado 2.5 millones en cuotas de 500 mil pesos, a través de la municipalidad local. Pasado mediados de diciembre de 2009, cumplidos 14 meses de paralización de faenas, se logró que volviera a funcionar, superando varios problemas causados por la antigüedad de las instalaciones y su falta de mantención. Pero la alegría duró poco tiempo y hasta hace una semana estaba de nuevo detenida por falta de insumos, entre ellos cloro y azufre. Fuentes internas aseguran que ya no es problema de flujo de caja, sino de disponibilidad de los químicos en el mercado nacional. La planta tiene adherentes y detractores. Mientras distintos organismos gubernamentales aplauden el interés y decisión de sus trabajadores para darle continuidad a su fuente laboral, sus opositores plantean que su equipamiento obsoleto y de bajo rendimiento no le permite ser competitiva en los tiempos actuales, siendo además altamente contaminante. Por otra parte, en el convenio anterior (2006) se determinó que se necesitaba un gran capital para las mejoras (proyectados al día de hoy, unos US$ 14.5 millones aproximadamente), y si esa inversión no se ha hecho, difícilmente llegará a cumplir estándares mínimos bajo la nueva administración, por su limitada capacidad de inversión. La Cooperativa calcula que puede producir unas 70 toneladas diarias de pasta blanqueada al sulfito, de una capacidad máxima de 100 toneladas aproximadas, lo que la haría rentable. Allí trabajan cerca de 200 personas beneficiando unas 1.500 familias de forma indirecta, siendo el principal motor de la economía local. El tiempo dirá cómo termina esta historia. Depto. de Prensa PAPERMARKET 10 de marzo de 2010 prensa@papermarket.cl
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